Alguien saca el móvil en la calle, escribe "clínica dental cerca de mí" o "restaurante abierto ahora" y en dos segundos tiene tres opciones con mapa, teléfono y reseñas. Llama a una de esas tres. Nunca llega a ver una cuarta.
Si tu negocio no está en ese grupo de tres, da igual que lleves quince años en el barrio, que tu web esté bien hecha o que tengas la mejor fama de la zona. Para ese cliente, mientras busca, no existes.
Esto no va de tener una web bonita. Va de una ficha gratuita que Google pone a disposición de cualquier negocio y que la mayoría de autónomos y comercios pequeños tiene a medias, mal categorizada o directamente sin reclamar. Vamos a montarla bien, de principio a fin.
Qué es y por qué te suena con otro nombre
Si buscas "Google My Business" acabas en una herramienta que hoy se llama Google Business Profile, o perfil de empresa de Google. Google le cambió el nombre en noviembre de 2021, pero en España se sigue buscando el nombre viejo por costumbre. Es la misma herramienta, solo que ya no hace falta instalar ninguna app: se gestiona desde la propia búsqueda de Google o desde Maps, con tu cuenta.
Es la ficha que aparece cuando alguien busca tu negocio por su nombre, o cuando busca lo que tú ofreces en tu zona. Ahí salen dirección, teléfono, horario, fotos, reseñas y un botón para llamar o para saber cómo llegar. Es gratuita, la controlas tú y es donde más gente te va a conocer antes de decidir si te elige.
Cómo darla de alta paso a paso
1. Entra con la cuenta correcta
Ve a google.com/business con la cuenta de Google que vayas a usar para gestionarla. Si tienes empleados, mejor una cuenta del negocio que la personal de alguien del equipo: si esa persona se va, se lleva el control de la ficha.
2. Mira si tu negocio ya existe
Muchas veces Google ya ha creado una ficha automáticamente a partir de directorios, aunque tú no hayas hecho nada. Si aparece, la reclamas. Si no, la creas desde cero.
3. Pon el nombre exacto del negocio
Tal cual está en tu rótulo y en tu web. Nada de meter palabras clave dentro del nombre, tipo "Panadería Pepe Pan Artesano Recién Horneado": es la forma más rápida de que Google te suspenda la ficha por saltarte sus normas.
4. Elige bien la categoría principal
Es el campo más importante de toda la ficha y el que peor se rellena. No pongas "Empresa" ni "Servicios". Busca la categoría más específica que exista: no es lo mismo "Restaurante" que "Restaurante italiano" o "Marisquería". Cuanto más concreta, mejor encaja Google tu ficha con lo que la gente busca de verdad.
5. Dirección o zona de servicio
Pon dirección si tienes un local al que puede ir un cliente. Si trabajas a domicilio (fontanero, cerrajero, una asesoría que se desplaza) y no atiendes en tu propia dirección, marca "zona de servicio" en lugar de exponer tu casa.
6. Verifica la ficha
Aquí es donde se atasca todo el mundo. Google necesita comprobar que el negocio existe, y suele hacerlo de una de estas formas:
- Postal con código, la más habitual: te llega una carta a la dirección del negocio con un código que introduces en el panel. Tarda una o dos semanas. No hay atajo: si la pierdes, pides otra.
- Vídeo o videollamada, cada vez más frecuente: Google te pide grabar el rótulo, el interior y algún documento que acredite que ese negocio es tuyo.
- Llamada o SMS, solo para algunos tipos de negocio, y la más rápida cuando aparece como opción.
Mientras la ficha no está verificada no aparece en el mapa. Puede salir en resultados normales, pero no donde importa.
Un aviso sobre el vídeo: grábalo en una sola toma, sin cortes, enseñando la calle, el rótulo, la entrada y luego el interior con algo que identifique al negocio (el TPV, el almacén, material rotulado). Los vídeos cortados o que solo enseñan el interior son los que más rechazos acumulan.
Optimizarla: los campos que sí mueven la aguja
Tener la ficha creada no es lo mismo que tenerla trabajada. Donde se nota la diferencia:
- Categorías secundarias. Además de la principal puedes añadir varias. Un gimnasio puede sumar "Entrenador personal" o "Clases de yoga" si las ofrece de verdad. Cuantas más categorías reales, más búsquedas distintas te encuentran.
- Servicios y productos. Es un catálogo dentro de la ficha, con nombre, descripción y precio si quieres. Una asesoría puede listar "Declaración de la renta", "Constitución de sociedades", "Nóminas". Un restaurante puede subir la carta con fotos.
- Horario, incluido el especial. El normal y el de festivos o vacaciones. Un horario mal puesto genera la peor reseña que existe: la de quien fue y estaba cerrado.
- Fotos. Perfil, portada, interior, exterior, equipo y producto. Una ficha con fotos recientes transmite que el negocio está vivo. Evita bancos de imágenes: la gente los reconoce.
- Descripción. Tienes 750 caracteres para contar quién eres y qué te diferencia. Sin repetir palabras clave, que se nota y Google lo penaliza igual que en una web.
- Mensajes. Puedes activar un chat desde la ficha. Si lo activas, contéstalo. Un chat abandonado dos días es peor que no tenerlo.
- Publicaciones. Posts cortos con ofertas, eventos o novedades. Los normales caducan a los siete días, así que hay que mantenerlos si quieres que la ficha se vea activa.
Reseñas: pedirlas sin ser pesado y responderlas todas
Junto con la categoría, las reseñas son lo que más peso tiene en si sales cuando alguien busca cerca. Y son las que más miedo dan.
Cómo pedirlas. Lo que funciona es pedirlas en el momento justo, cuando el cliente acaba de tener una buena experiencia: al cobrar, al despedirse, al terminar la cita. Google te da un enlace corto a tu ficha: mándalo por WhatsApp o ponlo en un QR en el mostrador y reduces el trámite a un clic. Lo que no funciona, y además va contra las normas, es regalar descuentos a cambio de reseñas o preguntar antes si el cliente está contento para pedírselo solo a los que dicen que sí. Google detecta los patrones raros (muchas de golpe, todas de cinco estrellas, todas el mismo día) y puede borrarlas o suspenderte.
Cómo responderlas. Todas, buenas y malas. A una de cinco estrellas le basta con un agradecimiento que mencione algo concreto de lo que dijo. La que de verdad importa es la respuesta a una mala, porque no la lee solo quien la escribió: la lee todo el que esté decidiendo si fiarse de ti. Reconoce lo que tenga de razonable, no discutas en público y ofrece resolverlo por teléfono o por email. Nunca acuses al cliente de mentir, aunque tengas razón: eso se lee meses después, sin contexto, y siempre pierde el negocio.
Por qué Google suspende fichas
Pasa más de lo que la gente cree, y casi siempre por lo mismo:
- Nombre del negocio con palabras clave metidas a la fuerza, tipo "Fontanero Madrid 24h Urgente".
- Dirección falsa, o compartida por muchos negocios sin relación real. Típico de oficinas virtuales y coworkings mal declarados.
- Varias fichas para el mismo negocio, normalmente por mudarse de local sin fusionar la antigua.
- Categoría que no corresponde a la actividad real.
- Reseñas compradas o intercambiadas.
- Fotos que no son del negocio.
Cuando Google suspende una ficha, desaparece del mapa de golpe y casi nunca avisa antes. Recuperarla implica una apelación con documentación (factura de suministros, licencia de actividad, contrato de alquiler) que puede tardar semanas. Prevenir sale mucho más barato que apelar.
Cómo aparecer en el mapa cuando alguien busca "cerca de mí"
Aquí se juntan todos los factores anteriores, porque no hay un truco suelto. Google decide qué negocios enseña en el mapa cruzando tres cosas:
- Relevancia: si tu categoría y tu contenido encajan con lo que se ha buscado.
- Distancia: lo lejos que estás de quien busca en ese momento.
- Notoriedad: cuántas reseñas tienes y qué valoración, y también cuánto se te conoce fuera de Google: prensa local, directorios, tu propia web.
De las tres, la distancia no la controlas. Las otras dos sí, y son exactamente lo que hemos cubierto: categoría bien puesta, campos completos, reseñas reales y respondidas, y una ficha que parece la de un negocio activo.
Qué puedes hacer tú y cuándo tiene sentido delegarlo
Dar de alta la ficha, verificarla y rellenar los campos básicos lo puede hacer cualquier dueño de negocio en una tarde. Es trabajo mecánico, no técnico, y no hace falta pagar a nadie por ello.
Lo que cuesta sostener es lo que marca la diferencia con el tiempo: publicar con cierta regularidad, pedir reseñas de forma constante sin que suene forzado, responderlas todas y rápido, revisar que la categoría y los datos siguen bien cuando cambias de horario o de local, y vigilar que nadie haya editado tu ficha sin avisar, porque cualquiera puede sugerir cambios en Maps. Eso ya no es un rato: es una rutina.
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