Cada etapa tiene su método y lo contamos por separado en las páginas de arriba. Estas cinco cosas son iguales en las tres, y son las que de verdad marcan cómo va a ir el trabajo.
El precio se cierra antes de empezar
Te decimos qué cuesta antes de tocar nada, y ese número no se mueve porque a nosotros nos lleve más tiempo del previsto. Ese riesgo es nuestro. Si eres tú quien cambia el alcance a mitad, te decimos en ese momento cómo afecta al precio y al plazo, no al final con la factura.
Todo se pone a tu nombre
Dominio, hosting, repositorio, Search Console, Analytics, cuentas de las herramientas. Todo se contrata contigo como titular. No revendemos servidores ni te alquilamos tu propia web: si algún día te vas, no hay nada que pedirnos, porque ya lo tienes.
Sin permanencia en nada
Lo mensual se puede parar avisando con 30 días. No hay penalización ni cláusula de salida. Un cliente que sigue porque le compensa vale más que uno atrapado por un contrato, y además nos obliga a que cada mes se note para qué pagas.
Ninguna cifra sin fuente
No verás en esta web un porcentaje de mejora que no venga de Search Console o de Analytics de un proyecto real y comprobable. Cuando no tenemos el dato, la frase se queda sin número. Es incómodo de escribir y es el motivo por el que puedes fiarte de los que sí están.
Te decimos que no cuando toca
Si vienes a por una automatización y lo que te hace falta es arreglar la web, lo decimos aunque el encargo sea más pequeño. Si lo que quieres se resuelve con un plugin de 40 €, también. Vender de más se paga siempre: primero en el proyecto que no funciona y después en el cliente que no repite.