Un agente entrenado con el conocimiento real de tu negocio, que atiende en web y WhatsApp sin que nadie tenga que estar delante de la pantalla. Se diseña dentro del alcance de Piloto Automático.
Lo que se construye y se entrega, punto por punto. Un agente en producción es bastante más que la demo que se enseña en una llamada.
Responde tus preguntas frecuentes 24/7 con tono propio de tu marca. Ideal para web, WhatsApp y email automático.
Conecta el agente a tus PDFs, web, base de datos o CRM. Responde con información exacta de tu empresa, no genérica.
El agente conversa con quien pregunta, identifica lo esencial (qué necesita, cuándo) y avisa a tu equipo solo cuando merece la pena.
Un mismo agente operando en tu web (widget de chat) y en WhatsApp Business, los dos canales donde de verdad preguntan tus clientes.
Cuando la conversación supera al agente o el lead pide hablar con persona, derivación automática al equipo correcto.
Dashboard con métricas de uso, conversaciones cualificadas, NPS implícito y temas más consultados.
Lo que nos diferencia de las consultoras grandes y de los freelance — y por qué nuestros clientes se quedan año tras año.
El agente responde con tu catálogo, tus políticas y tu FAQ real, no con respuestas genéricas de plantilla.
Los canales habituales para un pequeño negocio, sin complicarte con integraciones que no vas a usar.
800-2.500 € según complejidad, dentro de Piloto Automático. Sin coste por hora ni sorpresas.
Si en algún momento dejas el mantenimiento, el agente sigue siendo tuyo.
Sin reuniones interminables. Sin presupuestos sorpresa. Plazo y entregables claros desde el día 1.
Vemos qué preguntas responde tu equipo una y otra vez, y si un agente IA tiene sentido para tu caso.
Recopilamos tu documentación, catálogo, FAQ y políticas.
Entrenamiento, conexión a web y WhatsApp, pruebas con tu equipo antes de exponerlo a clientes reales.
Monitorizamos conversaciones reales y ajustamos el conocimiento según lo que preguntan de verdad tus clientes.
Un agente se puede montar en una tarde. Lo que lleva tiempo es decidir estas cuatro cosas, y son las que determinan si acaba ayudando o molestando.
Qué puede contestar por su cuenta y qué tiene que pasar a una persona. Es la decisión más importante del proyecto y la tomas tú: nosotros preguntamos y lo dejamos escrito antes de tocar nada.
El agente responde a partir de tu documentación, no de memoria. Hay que decidir qué entra en esa base: web, catálogo, tarifas, condiciones. Lo que no esté ahí no lo va a saber, y es mejor así que inventándoselo.
No es lo mismo una clínica que una tienda de airsoft. Se ajusta con ejemplos reales tuyos, no con adjetivos: enseñarle diez respuestas que darías tú funciona mejor que pedirle "tono cercano y profesional".
Descuentos, plazos comprometidos, reclamaciones y cualquier cosa con implicación legal. En esos casos recoge los datos y avisa, pero no decide. Se define contigo y queda cerrado antes de publicarlo.
Es la parte que separa un agente en producción de una demo bonita en una llamada.
Se prueba con conversaciones que has tenido de verdad, sacadas de tu WhatsApp o de tu correo. Incluidas las mal escritas y las que van con prisa: así es como escribe la gente, no como lo redactarías tú.
Se prueba también a propósito con lo que no debería contestar, para comprobar que efectivamente no lo contesta y que deriva a una persona en vez de improvisar.
Los primeros días se revisan las conversaciones una por una. Ahí salen los agujeros que no se ven probando en frío, y se corrigen sobre la marcha.
Las conversaciones donde el agente se atascó son la mejor lista de mejoras que existe. De ahí sale lo que se ajusta el mes siguiente.
El precio depende de cuánto conocimiento hay que entrenar y en cuántos canales opera el agente.
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